Objetivo fragmentar a la izquierda

Raul Pleguezuelo
Raúl Pleguezuelo

Desde que en noviembre de 2011 el Partido Popular accediese al poder, el balance para la ciudadanía ha sido más paro, menos derechos y salarios más bajos; y de paso, destrucción de pilares básicos del estado del bienestar, como son la sanidad, la educación pública o la justicia universal, llevándolos a puntos de no retorno.

El Partido Popular no puede luchar contra esta imagen destructiva con una campaña al uso de promesas electorales de las que todos sabemos se desentienden desde el primer minuto de acceder al poder. ¿Qué arma les queda?, la milenaria ‘divide y vencerás’. Nunca les ha fallado, esta técnica incluso le dio acceso al poder a un personaje tan mediocre y acomplejado como José María Aznar. ¿Recuerdan aquella pinza de Anguita y Chemari Aznar con Pedro Jota como revulsivo?.

El quiz de una posible victoria del Partido Popular en estas elecciones europeas es dividir a la izquierda, dar alas a los grupúsculos y nuevos partidos que fragmenten el voto progresista, y apoyar  el “todos son iguales” que engorde esa gran aliada de la derecha que es la abstención de los votantes potenciales de la fuerza que puede arrebatarles el poder.

Somos muchos analistas los que coincidimos, el PP no hace campaña para presentar un proyecto a la ciudadanía, la única campaña del Partido Popular es la campaña de la abstención, la campaña de la desilusión por la política, la campaña del descrédito de los mecanismos democráticos que tiene la ciudadanía para cambiar las cosas.

Amigos y amigas, piénsenlo, en estas elecciones votamos el rumbo que llevará Europa los próximos cinco años, y hay dos alternativas con posibilidad de dirigir ese rumbo, una es la aliada natural de los grandes poderes económicos que nos han machacado con esta crisis, y la otra es la socialdemocracia europea. Si ayudamos a fragmentar a la izquierda, estaremos dándole la victoria a la derecha y revalidando a los destructores de derechos y del estado del bienestar.

Columna de Raúl Pleguezuelo

El PSOE lidera la renovación de la forma de hacer política

raul 4El 15 M puso encima de la mesa que el sistema participativo de los partidos hacía aguas en España, aquel “no nos representan” que por otro lado dio el poder al Partido Popular, caló profundamente en los partidos de izquierda. La ciudadanía demandaba participación más allá de votar cada cuatro años lo que les presentaran ya cocinado los partidos políticos.

El actual líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tomó las riendas del partido con dos objetivos principales, el primero y primordial, mantener al partido cohesionado tras la derrota electoral, y el segundo, transformar el partido, haciendo un PSOE más abierto, participativo y acorde al siglo XXI.

En el último año, los y las socialistas han celebrado debates y conferencias en los que han participado militantes, entidades y miembros de la sociedad, culminando en una conferencia política que puso en un documento este gran trabajo participativo.

Este fin de semana, el Comité Federal del PSOE, ha aprobado el nuevo marco de primarias abiertas con el que militantes, simpatizantes o ciudadanos/as en general (a partir de los 16 años), podrán decidir quiénes representaran en las elecciones generales al partido que más ha transformado España, el PSOE.

Con este paso, el Partido Socialista Obrero Español, lidera en España la renovación de la forma de hacer política con y para la ciudadanía.

Raúl Pleguezuelo Castro
Miembro del comité ejecutivo
Agrupación Socialista de Fuenlabrada

“Esto con Franco sí pasaba” por Sergio Neira

Sergio NeiraSe entiende por censura aquel poder que ejerce un Estado con el fin de prohibir la difusión a la opinión pública de una noticia, un libro, una película o cualquier tipo de documento, a través y con el cual se pueda atentar contra la “estabilidad política, la subsistencia e incluso directamente contra la existencia de un gobierno”. El objetivo primordial que se persigue con esta actitud será siempre el de limitar y controlar la libertad de expresión, especialmente en aquellos casos en los cuales se postule una opinión contraria al “orden establecido”, teniendo en cuenta que desde siempre, han sido las ideas las que han puesto en cuestión y en peligro cualquier régimen (político, económico e incluso bananero, como es el caso que trato).

Precisamente por esta situación, la censura suele ser el recurso más utilizado por las administraciones que observan una forma de gobierno cercana al autarquismo, nacionalismo e incluso fascismo, y por eso, todo lo que tiene que ver con el ejercicio del periodismo y su libertad de expresión, será objeto de atención y represión de aquellos organismos que en  general tengan asignada la tarea de controlar, y en particular tengan a un individuo dedicado a ello.

Entre 1938 y 1977, en España existió la llamada “Ley de Prensa” por la cual se estableció la censura. Esta Ley tuvo como principal objetivo situar a la prensa al servicio del régimen fascista, lo que suponía que los medios de comunicación debían colaborar con el Movimiento. En caso contrario, todo escrito que directa o indirectamente tendiese a “mermar el prestigio de la Nación o del régimen” o que entorpeciese “la labor del Gobierno”, verían retiradas sus publicaciones del mercado, en el caso de que llegaran a salir. Una Ley que fue lógicamente útil para imponer la visión de una facinerosa dictadura, pero totalmente opuesta a los parámetros del derecho de la información. Más de treinta años después, abolida la dictadura y viviendo en un sistema democrático, la historia se repite: secuestro de publicaciones e imposición de una visión única (subvencionada, por supuesto). En definitiva, una situación que “con Franco sí pasaba”, y ahora con Doña Carmen también.

La única diferencia entre ambas censuras, es que la primera estaba amparada por el ordenamiento jurídico totalitario del propio Régimen y la segunda, tan sólo respaldada por los espectáculos de circo de “su” cargo de confianza. Porque la censura en democracia además de ser ilegal (como indica la Constitución Española, que mes tras mes se pasan por el mismo lugar que la vergüenza) no es saludable. No es saludable comprobar como una Alcaldesa ordena que se secuestren ejemplares de publicaciones independientes (y que luego encima, esté tan orgullosa de ello) ni tampoco lo es ver como un tipo, que cobra un sueldo de las arcas públicas cuyo único mérito sea el de haber sido el Elegido por “su” Alcaldesa corra de edificio en edificio, cogiendo y guardando toda revista que no simpatice con los ideales preconstitucionales que demuestra, independientemente de la publicidad que contenga.

Me niego a pensar que la mayoría de los militantes y simpatizantes del Partido Popular están de acuerdo con las actitudes de Don y Doña caciques. Es más, estoy convencido de todo lo contrario, de que defienden, acatan y representan lo que la Constitución nos exige: respeto, derechos y libertad. Y creo sinceramente, que en este caso tan sólo se trata de dos incompetentes con miedo a que los ciudadanos conozcan lo que realmente hacen y deshacen en nuestro Ayuntamiento: la ruina y recesión de un pueblo que durante muchos años experimentó progreso y calidad de vida. Son sólo dos, pero igualmente son actitudes que hay que erradicar (democráticamente, con las ideas y los votos).

Tipos así, cuyo único oficio y beneficio es el de vivir de la política, sobran del Ayuntamiento y del gobierno, aunque no seré yo quien les diga que “se marchen” como ya nos recomendaron ellos meses atrás, para eso están las urnas que en su día se pronunciarán y la democracia que ellos no respetan.

 

* Sergio Neira Nieto

Concejal del PSOE en el Ayuntamiento de San Martín de la Vega