Nunca te olvides de invitar a Maléfica


A menudo me vienen a la cabeza las viejas películas de Disney, y uno que es un poco surrealista, les da vueltas y vueltas, buscando puntos de encuentro con la vida real y muchas de las situaciones cotidianas con las que nos topamos.

Hoy le ha tocado a la Bella durmiente, y me vienen muchas cuestiones sobre el mensaje del cuento.

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Bajo mi punto de vista, la trama del cuento expone el egocentrismo como el origen de la ira, la envidia y la soberbia. La egolatría de Maléfica se ve gravemente agraviada al no ser invitada por la corte del Rey Estefano a la fiesta de celebración por el nacimiento de su hija. Maléfica obviamente desprecia a los que denomina chusma, pero su narcisismo necesita de esa plebe para nutrirse.

Posiblemente la historia del cuento hubiera cambiado sustancialmente si el Rey Estefano hubiese dispuesto de un gabinete diplomático a la gallega, que sin duda habría invitado a Maléfica e incluso habría tenido una mención especial durante el banquete para alimentar su ego. Maléfica seguramente al sentirse agasajada, habría llegado incluso a amadrinar a la recién nacida.

Pero ¿hubiera sido feliz la princesa con un ser tan despreciable como madrina?, posiblemente no. Tampoco el cuento habría ganado en su contenido y el final feliz en el que el egocentrismo pierde ante la generosidad, se habría ido al traste.

Moraleja, que cada uno saque la suya, yo la mía la tengo muy clara. A veces la diplomacia es un ejercicio baldío, cuando tratas con determinado tipo de personajes.

Saludos progresistas.

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6 opiniones a “Nunca te olvides de invitar a Maléfica”

  1. Franesco opina que:

    Como me encanta leer, creo entender quién es Maléfica en este cuento (¿es para tanto?). Pero, ¿quiénes son la Bella Durmiente y, sobre todo, el Príncipe?

  2. Mariaje opina que:

    uff..que esdrújulo, a estas horas se me ocurren miles de maleficas y miles de plebes agasajandola y lo que es peor… diplomacias que como bien dices, no sierven para nada.

    No estoy muy lúcida para dar con el acertijo, mañana me vuelvo a ir de vacaciones.. a si que me lo cuentas en el congreso de septiembre…

    Pasaló muy bien.
    un abrazo.

  3. Atlantica opina que:

    Como decia Pedro Ruiz, en una entrevista en La Noria el sábado de madrugada( a las 22h, suelen entrevistar a la cuñada de la amiga de la peluquera de B Esteban) la independencia siempre es poerseguida y la sumisión, que a veces llaman diplomacía siempre es recompensada.Yo lo que me pregunto es por qué a la gente inteligente y que tiene algo que decir, no se le pregunta, se les aparta o se entrevissta de madrugada.Vaya manera de manipular¡

    Atlantica.

  4. Raúl Pleguezuelo opina que:

    Franesco, la Bella durmiente en este caso es un ente etéreo que podría ser un colectivo, y el príncipe no tiene relevancia ni en este caso, ni en el cuento.
    Estoy más interesado en el papel que pueden jugar las hadas, son la clave del éxito en el cuento, pasaron de ser meras invitadas a convertirse en las verdaderas protagonistas.

  5. Franesco opina que:

    Eres genial, Raúl…

    Me quedo con tu referencia al ente etéreo que supone nuestro colectivo militante, porque además cumple la condición de Bella Durmiente cuando se refiere al socialismo madrileño. ¡A ver si ese Príncipe al que de momento no le concedes protagonismo acaba siendo el electorado madrileño y nos pega ese besazo que creo nos merecemos y que nos despierte a todos de una vez, tras nuestra ansiada victoria en las urnas!

    Un abrazo.

  6. Notas sobre comunicación política | Madrid Progresista opina que:

    [...] Enseñar a participar en la red no es dar una charla complicada que aturda al personal para terminar diciendo apuntaos aquí o allá, enlazadme y ya os iré diciendo lo que hay que hacer. Enseñar a participar es asegurarse que los receptores entienden lo que dices y lo que supone utilizar la red para hacer llegar nuestras ideas a los ciudadanos, enseñar a participar es que el que imparte la formación sea quien siga a los alumnos día a día, minuto a minuto, su trascurrir en la red y echarle un cable cuando lo necesite. Enseñar a participar es promover a los nuevos miembros de tu equipo, no que ellos te promuevan a ti y si alguno despunta pisarle el cuello para que no te haga sombra, esto último no es socialismo, es egolatría 2.0. [...]

No te cortes, suelta por tu boquita lo que piensas













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