La sanidad madrileña, tal como la conocemos, está en grave peligro, y su tratamiento requiere ir a la causa del problema, no quedarse en los síntomas. La privatización sistemática que está llevando a cabo el gobierno de Esperanza Aguirre es posible gracias a una serie de leyes estatales que permiten, tanto la entrada de empresas lucrativas en el sector, como el deterioro de las condiciones laborales de los profesionales.
Para colmo, en autonomías donde gobierna la izquierda, como Catalunya y Baleares, se está aplicando el mismo modelo de hospitales del PP (Son Dureta, Bajo Llobregat). Por eso, hay que exigir a la izquierda, sobre todo al PSOE, la derogación de las leyes de ámbito estatal que permiten la privatización.
Desde CASmadrid.org se ha puesto en marcha una iniciativa para pedirle al gobierno que derogue la Ley 15/97 de “Nuevas Formas de Gestión”, aprobada con los votos del PP y del PSOE entre otros.
La sanidad pública, aún con sus deficiencias y listas de espera, es vital para garantizar una atención sanitaria con equidad a la población. Su desmantelamiento tendrá repercusiones muy negativas para aquellos sectores de población más desfavorecidos, justo aquellos que no disponen de capacidad económica para suscribir un seguro privado.
Súmate a la iniciativa y pídele al Gobierno de la nación que salve la sanidad pública derogando esta ley.
Saludos Progresistas.













Sí, tienen que derogar esa ley. Ese es el primer paso para parar esta privatización progresiva. A ver si empujando entre todos el gobierno lo hace.
Salud y República
Muchas gracias por defender la Sanidad Pública de verdad y no sólo allá donde se trata, como para demasiados, de atacar a ‘la Espe’ Aguirre -en favor de su ‘Maru’ Menéndez…- y arrimar el ascua a sardinas electoreras de un partidismo electoral: ese segundo párrafo sobre las responsabilidades compartidas por el PSOE y otros de sus aliados es imprescindible si no queremos entregar nuestra salud en ara del carroñero sectarismo con unos u otros colores…
Todo lo que no sea DEROGAR LA LEY 15/97 es un camelo y una burla escandalosa.